Entrada destacada

La Gran Fraternidad Blanca

La labor invisible del mundo se ejecuta bajo la dirección de los Adeptos de la Gran Fraternidad Blanca. En sus manos pone el Logos Su P...

sábado, 22 de marzo de 2014

Alas para el Cielo


Solo podemos captar
Aquello que está despierto en nosotros”
Platon

Cuando el Amor posa sus alas y deja su influjo en nuestro corazón, nos hace ver y percibir el Oro que hay en todo; lo Bello a través de su reflejo; la Belleza. Allí más o menos visibles los dioses dejaron su impronta, su huella; la armonía de su espíritu inmortal, un poco de Cielo apresado en la forma, ese resplandor de Dios es la Venus Urania; el Divino Amor.




¿Cómo podemos verlo, sentirlo, captar el oro de la vida? Cuando el entusiasmo nos embarga, cuando nos dejamos traspasar por la belleza que nos rodea, cuando nos olvidamos de nosotros mismos y nos unimos al Alma Universal, abiertos los ojos del Alma, sensible el corazón como un arpa, llenos de Fe y Esperanza, vibramos ante esa lluvia etérea de lo Bello  que todo lo impregna, haciéndonos Renacer a otra dimensión sin tiempo, Eterna como Ella.


¿Quién pone Luz en nuestros ojos, discernimiento en nuestra mente, quién nos eleva a otras regiones  como un ángel que no es de la tierra? Es Eros Pteros; el Amor Divino, puente de oro entre el cielo y la tierra. Cuando ese genio despierta en nosotros, somos capaces de ver, quedando enamorados de todo lo Bueno, lo Bello, lo Justo y Verdadero. Su fuerza, su poder tira de nosotros siempre hacia arriba, infundiéndonos deseos de conquista, más allá de las adversidades y obstáculos, que se reducen ante su pasión y aspiración heroica.

El es la inspiración que produce la unión con el Ideal, al ser fecundados por esa energía celeste, que gesta sueños, nobles anhelos, sentimientos sublimes, grandiosas ideas, valor, arrojo, coraje, heroísmo, intuición, bondad y muchas bellezas más propias de nuestro Espíritu, hasta entonces dormidas.

Caminando de la mano con El, escuchándole, sintiendo su presencia prodigiosa en el recinto secreto de nuestro corazón, si somos capaces de apresarle con aquellas bellezas que le retienen; con virtud, recibiremos su constante influjo y podremos por su intermedio producir belleza, fijarla en la materia. Creando obras que nos ayuden a recordar, lo que sólo por instantes somos capaces de captar, a través de su mirada enamorada. Donde deje su sello la Afrodita de Oro; la Juventud Eterna, lo divino reflejado en la Tierra.


Mª D. Villegas-Nefertum
Gijon 30/4/94
fragmento de LA ODISEA DEL ALMA

No hay comentarios:

Publicar un comentario