Entrada destacada

La Gran Fraternidad Blanca

La labor invisible del mundo se ejecuta bajo la dirección de los Adeptos de la Gran Fraternidad Blanca. En sus manos pone el Logos Su P...

domingo, 23 de octubre de 2016

ALMA CIEGA

No hay texto alternativo automático disponible.



Oh!, ¡Alma ciega!
Coge la antorcha de los Misterios,
Y en la noche terrestre
Descubrirás tu Doble Luminoso,
Tu alma celeste

Sigue al Guía Divino,
y que El sea tu genio
Porque El tiene la llave de tus existencias
pasadas y futuras.

Escuchad dentro de vosotros mismos
Y mirad en el infinito
Del Espacio y del Tiempo

Allí se escucha el canto de los astros,
La voz de los números
La armonía de las esferas

Cada Sol
Es un pensamiento de Dios,
y cada planeta
Una forma de este pensamiento

Conocer el pensamiento Divino,
¡Oh, Almas!
Es la razón por la cual descendéis
Y subís penosamente
El camino de los Cielos

¿Qué hacen los astros?
¿Qué dicen los números?
¿Qué trazan las esferas?

¡Oh, Almas perdidas y salvadas!
Dicen,
Cantan,
Trazan vuestros destinos
No hay texto alternativo automático disponible.


HERMES TRIMEGISTO

viernes, 21 de octubre de 2016

APUNTES SOBRE EL SIMBOLISMO DE LA LUNA


fotografía de: D.V.

Este símbolo arcaico es el más poético de todos los símbolos, así como también el más filosófico. Los antiguos griegos lo hicieron notorio, y los poetas modernos lo han usado hasta la saciedad. La Reina de la Noche, cabalgando en la majestad de su luz sin par en el Cielo, dejando a todo, hasta a Héspero, en la sombra, y extendiendo su plateado manto sobre el Mundo Sideral desde Milton y Shakespeare, hasta el último de los versificadores. Pero la refulgente lámpara de la noche, con su séquito de estrellas innumerables, ha hablado tan sólo a la imaginación del profano. Hasta últimamente, la Religión y la Ciencia no han intervenido en este hermoso mito. Sin embargo, la fría y casta Luna, aquella que según las palabras de Shelley:

                        …hace hermoso todo aquello sobre lo que sonríe,
                        Aquel santuario vagabundo de llama suave y helada
                        Que siempre se transforma, mas es siempre la misma,
                        Y no calienta, pero ilumina…

Está en relaciones más estrechas con la Tierra que ningún otro globo sideral. El Sol es la Fuente de Vida de todo el Sistema Planetario; la Luna es el Dador de Vida a nuestro Planeta; y las primeras razas lo comprendían y sabían, aun en su infancia. Ella es la Reina y es el Rey. Era el Rey Soma antes de transformarse en Febo y en la casta Diana.

Más aún: lo mismo que la Luna, cuyos fenómenos son triples, Diana-Hécate-Luna, es el tres en uno. Pues es Diva triformis, tergemina, triceps, tres cabezas en un cuello (1), como Brahmâ-Vishnu-Shiva.

Uno de los capítulos más ocultos del Libro de los Muertos es el titulado “La transformación en el Dios que da Luz al Sendero de Tinieblas”, en donde la “Mujer-Luz de la Sombra” sirve a Thot en su retiro en la Luna. Thot-Hermes se dice que se ocultó allí, porque es el representante de la Sabiduría Secreta. Él es el Logos manifestado de su lado luminoso; y la Deidad oculta o “Sabiduría Obscura”, cuando supone que se retira al otro hemisferio. Hablando de su poder, la Luna se llama repetidamente a sí misma: “La Luz que brilla en la Obscuridad”, la “Mujer-Luz”. De aquí que se convirtiese en el símbolo aceptado de todas las Diosas Vírgenes-Madres.

La Madre Naturaleza siempre joven, el origen de sus prototipos, el Sol y la Luna, genera y da a luz a su Hijo “nacido de la mente”, el Universo. El Sol y la Luna, como deidades masculino-femeninas, fructifican la Tierra, la Madre microcósmica, y esta última concibe y da a  luz, a su vez.

Ciertamente, Neïth, Isis, Diana, etc., sea el que quiera el nombre por el que fuese designada, era “una Diosa demiurga, visible e invisible a la vez, que tenía su lugar en el Cielo, y que ayudaba en la generación de las especies” -la Luna, en una palabra-. Sus aspectos y poderes ocultos son innumerables, y, en uno de ellos, la Luna era para los egipcios Hathor, otro aspecto de Isis (21); y a ambas Diosas se las representa amamantando a Horus.


La misma Diosa tiene la leyenda siguiente, inscrita en su trono: “La Divina Madre y Señora, o Reina del Cielo”; y también la “Estrella de la Mañana”, y la “Luz del Mar” -Stella Matutina y Lux Maris. Todas las Diosas Lunares tenían un aspecto doble: uno divino, el otro infernal. Todas eran las Vírgenes Madres de un Hijo nacido de modo inmaculado, el Sol.

El magnetismo Lunar genera vida, la conserva y la destruye, tanto psíquica como físicamente.

Esto que parece una corriente (al ignorante) es de naturaleza doble: una da vida y sabiduría, y la otra que es letal. Aquel que pueda separar la primera de la segunda, como Kalahamsa separó la leche del agua que estaba mezclada con ella, demostrará así gran sabiduría y tendrá su recompensa.



Uno de los nombres de la luna en sánscrito es soma, que es también el nombre como es bien sabido, de la bebida mística de los brahmanes, y demuestra la relación entre las dos, Un bebedor de Soma alcanza el poder de ponerse en relación directa con el lado brillante de la luna, tomando así inspiración de la energía  intelectual concentrada de los benditos antecesores. Esta concentración, y el ser la luna un depósito de esta energía, es el secreto cuyo significado no puede ser revelado más allá del mero hecho de mencionar el continuo derrame sobre la tierra de cierta influencia desde el lado brillante de la esfera.


Así como la mayoría de las ceremonias religiosas brahmánicas están relacionadas con la luna llena, de la misma manera las siniestras ceremonias de los hechiceros tienen lugar en la luna nueva y en su último cuarto. Del mismo modo, cuando el ser humano perdido, o hechicero, llega a la consumación de su carrera depravada, todo el mal karma, y la mala inspiración cae sobre él, como un negro incubo de iniquidad, desde "el lado oscuro de la luna".


Cuando llegue el día de la revelación completa, se verá que las llamadas supersticiones del brahmanismo y de los antiguos paganos en general, eran simplemente ciencias naturales y físicas, veladas a los ojos profanos de las multitudes ignorantes, por temor a la profanación y el abuso.
La imagen puede contener: gato
Fotografía de: Carlos Andres Cruz Ortiz
El gato, símbolo lunar, estaba consagrado a Isis, que en cierto sentido era la Luna, lo mismo que Osiris era el Sol, como se ve frecuentemente en la parte superior del Sistro que tiene la Diosa en la mano. Aquel animal era muy venerado en la ciudad de Bubaste, que vestía luto a la muerte de los gatos sagrados; pues a Isis, lo mismo que a la Luna, se le rendía culto especial en aquella ciudad de los misterios. Del simbolismo astronómico que con él se relaciona, ya se ha hablado en la Sección I, y nadie lo ha descrito mejor que Mr. Gerald Massey en sus Lectures y en The Natural Genesis. Se dice que los ojos del gato parecen seguir las fases lunares en su desarrollo y decrecimiento, y que sus órbitas brillan como dos estrellas en la oscuridad de la noche. De aquí se origina la alegoría mitológica que muestra a Diana ocultándose en la Luna, bajo la forma de gato, cuando trataba de escapar, en compañía de otras Deidades, a la persecución de Tifón, según se refiere en la Metamorfosis de Ovidio. En Egipto, la Luna era a la vez el “Ojo de Horus” y el “Ojo de Osiris”, el Sol.


            Lo mismo sucedía con el Cinocéfalo. El mono de cabeza de perro era un signo que simnbolizaba, por turno, el Sol y la Luna, aun cuando el Cinocéfalo es, en realidad, un símbolo hermético más que religioso. Éste es el jeroglífico del planeta Mercurio, y del Mercurio de los filósofos alquimistas, quienes decían que:



            Mercurio tiene que estar siempre cerca de Isis, como su ministro; pues sin Mercurio, ni Isis ni Osiris pueden llevar a cabo cosa alguna en la Gran Obra.


            El Cinocéfalo, siempre que está representado con el caduceo, con el creciente o con el loto, es un signo del Mercurio “filosófico”; pero cuando se le ve con una caña, o con un rollo de pergamino, representa a Hermes, el secretario y consejero de Isis, lo mismo que Hanumâna ejercía igual cargo acerca de Râma.

la Luna es el Misterio de los Misterios ocultos…



Fragmentos de DOCTRINA SECRETA- H.P.BLAVASTKY

TRISTAN E ISOLDA - MITO Y SIMBOLISMO



EPISODIOS SIMBOLICOS

Son numerosas las coincidencias con el mito de Teseo y el Minotauro. Tristán, al igual que Teseo, debe vencer a un monstruo: el gigante Morolt que exigía el tributo de las doncellas, o el dragón que asolaba las tierras de Irlanda. A veces, estos dos episodios se hallan claramente diferenciados, y otras veces ambos personajes, Morolt y el dragón, se mezclan en un mismo ser monstruoso.

Siguiendo las huellas de Teseo, Tristán conquista a Iseo, pero no para sí mismo: Teseo entrega Ariadna a Dionisos, y Tristán entrega Iseo a su tío el rey Mark.

Hacia el final del relato, una barca con unas velas blancas o negras son significativas del regreso de Teseo (y la muerte de su padre Egeo, en un caso) y de la llegada de Iseo y de la muerte de ambos amantes en el otro caso. Las velas hacen las veces de un estandarte especial; para Wagner, Isolda se acerca con un pabellón en el mástil que es "la alegría luminosa, más luminosa que la luz misma"...

 Los argumentos arturianos Ya en su momento, Wagner había pensado unir los argumentos de Tristán y Parsifal: "...tracé el esquema de los tres actos, en los cuales pensaba encerrar la acción del argumento entero de Tristán. En el último acto introduje un episodio que eliminé más tarde: era la Visita de Parsifal, errante en demanda del Grial, a Tristán moribundo en su lecho. Tristán, herido de muerte y no acabando de expirar, se identificaba en mi espíritu con el personaje de Amfortas de la novela del Grial".

Amfortas era el rey guardián del Grial, que había sido herido con una lanza mágica aplicada por un conocido nigromante, herida condenada a no cerrar jamás. Y algo similar ocurre con Tristán, quien por dos, y aun por tres veces, sufre heridas incurables que sólo Isolda las puede sanar. El factor mágico, necromántico, es indiscutible: Tristán es herido por Morolt y/o por el dragón, e Iseo posee las artes necesarias para hacer retroceder el mal. Tristán herido es Tantris, es la magia negra quien lo toca, e Iseo es la maga que sabe contrarrestar esos efectos malignos. Sumemos a estos aspectos casi atlantes, la última curación de Iseo: ya no busca un remedio que retenga la vida física de su amado, sino que ella misma sigue el camino de la muerte como única salvación y transfiguración.

Otra similitud aparece al recordar el encuentro de Mark con los amantes dormidos en la floresta, el bosque (¿o la gruta nirvánica?) con la espada en medio de ambos. El rey Arturo vive parecidas circunstancias cuando encuentra a Ginebra y Lancelot que habían huido al bosque al no poder ocultar su mutuo amor.

Más aún: en los lais del cancionero galaico-portugués, se menciona que Tristán e Iseo viven en un castillo que les ha prestado Lancelot. Luego, Tristán decide tomar parte en la conquista del Grial, acompañado de su arpa y de su escudo verde, a la usanza de los caballeros jóvenes o noveles de entonces. De ahí nombres que se le aplican como "el caballero de la verde espada" o "el caballero del verde escudo".

La muerte de Tristán no se pinta de igual forma según los relatos. Está el episodio de la barca y las velas que hemos apuntado. Está la herida que Tristán recibe, bien del rey Mark, o bien de uno de sus caballeros, cuando es descubierto con Iseo en los jardines del palacio. Y hay más versiones que ofrecen otras variantes, como la del mismo Wagner. Pero es casi siempre Mark el que empuña la espada o la lanza mortal: lanza emponzoñada o espada que había sido expresamente enviada por Morgana para eliminar al caballero.

 La cuestión de los Filtros Dejando de lado el habitual argumento del filtro de amor que la reina de Irlanda había preparado para la boda de su hija, y el error que les lleva a beberlo a Tristán e Isolda, pueden plantearse otras posibilidades.

Si a la manera del mito griego de Teseo, Tristán es el símbolo del hombre, e Iseo el del alma, es natural que haya unión y amor entre ambos antes de beber el filtro. Pero las circunstancias de la vida hacen que el hombre olvide su alma y se separa de ella, negándola o desconociéndola. Entonces el alma reacciona: Iseo piensa que es mejor la muerte que la traición y prefiere que ambos mueran antes que vivir separados: invita a Tristán a beber el falso "Filtro de la Reconciliación" que en realidad es el Filtro de la Muerte. ¿Pero acaso no es la Muerte la única que puede reconciliar al hombre con su alma? Hay un error; los filtros se mezclan y ambos beben el del Amor: nuevamente unión, reconciliación, pero esta vez en vida y con todas las dificultades que esto conlleva.

Y aquí entramos en los argumentos filosóficos, muchos de ellos de carácter platónico.

Tristán es el hombre crucificado entre el mundo de los sentidos y el mundo del espíritu, entre los placeres y las conquistas terrenales y la visión de la Belleza eterna que sólo puede alcanzar tras la muerte (o dominio) de su personalidad.

Si en ningún momento siente culpa por su amor, sí en cambio la experimenta por su pecado de orgullo, por haber cedido a sus ansias de poder y gloria terrenales, antes de ganar su propia inmortalidad. Y si para ello tiene que entregar su alma, no vacila en dejar que Iseo se case con Mark.

La inmortalidad de Tristán llega con su muerte: la muerte es para él la redención liberadora; allí comienza su renovación, su paso definitivo del mundo del dolor y de las sombras, al mundo de la luz y la felicidad. La Muerte es vencida por la Inmortalidad; el canto trovadoresco es reemplazado por el Canto a la Resurrección; la lira y la rosa del amor se convierten en la espada resplandeciente de la Vida y de la Muerte. Ha encontrado su Grial.

El tema de las almas gemelas tampoco falta, pues los protagonistas van alcanzando gradualmente una perfección que supera la pasión humana para transformarse en posesión plena y recíproca, en identificación de uno con otro, en transustanciación de uno en otro.

CONCLUSIONES
Muchos son los símbolos que se entrelazan en este relato. El héroe Tristán, expresión de una humanidad joven y heroica, guerrero y músico (¿5ª humanidad?), y la maga Iseo que vela constantemente por esta nueva humanidad que representa Tristán, reflejan arcaicos secretos que atañen al hombre: Mente y Sexo, Vida y Muerte, Amor y Guerra.

La dualidad Mente-Sexo se remonta a lejanas tradiciones esotéricas en las que se explica el momento crucial por el que atravesó la humanidad cuando, una vez separados los sexos, hizo su aparición la chispa mental. Hombre y mujer (caballero y dama en la literatura cortesana) tuvieron que enfrentar una separación dolorosa y atractiva a la vez, con una mente todavía incapacitada para comprender el problema. De ahí que el Amor tuvo entonces el dolor y la atracción del sexo, y poco y nada del idealismo de la mente clarificada.

El otro par de dualidades: Vida y Muerte, Amor y Guerra, intentaremos explicarlos a partir de las características logoicas que, en su triple aspecto, influyen en las condiciones humanas. Tristán arranca su periplo de experiencias desde el distintivo Inteligencia-Forma del 3er. Logos. El es un caballero inteligente que cosecha glorias en el mundo de la forma: vencedor en batallas, todavía no conoce la Guerra; galanteador de doncellas, todavía no conoce el Amor; cantor y exquisito arpista, es un músico que todavía no conoce la Belleza; sensible ante la presencia de Iseo, todavía no posee la Sabiduría como para reconocer su propia alma.

Es la Muerte la que lo lleva al paso siguiente: la Muerte le abre la puerta del 2do. Logos: Energía-Vida, Amor-Sabiduría. La muerte de su forma-cuerpo lo pone ante el misterio de la Energía Vital que es la savia del Universo y la razón de la inmortalidad. Por la Muerte entiende la Vida; por la Muerte entiende finalmente el Amor: su inteligencia se ha convertido en Sabiduría. Ahora ha librado la Gran Guerra, la gran batalla que como aparece en el milenario Bhagavad Gita, enfrenta al hombre con la posesión de su alma, con la posesión de sí mismo.

En este momento, el músico y el amante se ha transmutado en un ser sabio: ahora conoce el Arte y el Amor, los aspectos esenciales de la Belleza.

Un paso más, y es el éxtasis de la Muerte por Amor, el que lo conduce a la visión suprema:

Lo Bello, que es asimismo lo Bueno y lo Justo.
lnteligencia: triunfos mundanos, pero alejado de su alma.
Forma: la música de los sonidos terrenales.
Energía-Vida: conocimiento de la Muerte en lo formal.
Amor-Sabiduría: Arte y Belleza conquistadas en la Guerra por su propia posesión.
Ley: lo Bello, lo Bueno y lo Justo.
Voluntad: superación de todas las pruebas; sublimación del deseo.

Tristán Es el perfecto prototipo que el neoplatónico Plotino nos propone como vía dialéctica de ascenso a la Verdad.

Tristán es el amante y el músico: tiene a su Iseo y su arpa; pero la pasión del mundo convierte su amor en rosa roja de sangre y espinas, y su lira en una espada que hiere de muerte. Entonces llega al mundo de las ideas: el músico y el amante comprende y ve. Ha navegado por aguas azarosas, protegido por su escudo y por la guía de su alma, hasta llegar al puerto del Hombre Nuevo, de una nueva forma de vida.

Este es el camino del verdadero músico: de las formas a las ideas, del deseo a la voluntad, del guerrero al Hombre.

Y resumiendo el proceso, nada mejor que las palabras de Ricardo Wagner, describiendo las vivencias del Amor que une lo que la ignorancia separa, mostrando a Tristán e Isolda inmersos en la insaciable ola del Deseo, ola que, naciendo de la confesión tímida, crece aguzada por el suspiro vacilante, a través de la esperanza, del lamento y del deleite, del goce y del sufrimiento, hasta que, llegando en el paroxismo de su impulso al dolor frenético, encuentra la brecha por donde el corazón se derrama en el océano de las infinitas delicias del Amor

"... Mas tal embriaguez es en vano. El corazón, impotente para resistir, desfallece de nuevo para consumirse en el deseo inasequible, pues que todo deseo logrado es el germen de otro más ávido, hasta que en el postrer decaimiento alborea en el alma desgarrada el presentimiento del deleite supremo: la delicia de la muerte y del no-ser, la definitiva redención, sólo lograda en el maravilloso reino del que más nos alejamos, cuanto más y con más impetuosa fuerza nos obstinamos en penetrarlo... ¿Llamaremos a eso morir? ¿O es más bien aquel oscuro mundo del Misterio del cual surgieron una hiedra y una vid estrechamente entrelazadas sobre la sepultura de Iseo y Tristán, como la leyenda nos cuenta?..."

 300px-TristanIsolda
Fragmentos de un artículo de Delia Steinberg Guzmán -
Recogido de la Revista ESFINGE

martes, 11 de octubre de 2016

El Arte de ser siempre filósofo

 Resultado de imagen de imagenes de mallorca
            Es un arte prácticamente perdido. Hemos sido criados y educados en el bullicio y en la alienación de un cambio permanente, de una marcha perpetua bajo la amenaza del aburrimiento o de las fantasías…

                        Muchos carecemos de la capacidad de detenernos a observar nuestro entorno, que es una de las formas de observarnos a nosotros mismos, y caminamos y caminamos pisoteándolo todo, sin reflexión y sin participación real en el plan de la Naturaleza, que es la manifestación del Plan de Dios que nos rige.

            También hemos perdido el amor por las cosas entrañables, nuestras y pequeñas, íntimas y propias, que afirman la mente y calientan el corazón.

            Creo necesario recobrar ese olvidado arte.

            Platón bajo el brazo, una buena biblioteca para consultas es bueno…, pero… ¿es todo?

             Hace falta vivir la Realidad y para eso no bastan tampoco las poses, ni las abstinencias, ni sus contrarios. Sé que hacen falta también otras pequeñas-grandes cosas.

*******

            Os quiero contar una pequeña experiencia mía, tal vez intransferible, pero que os la ofrezco en la esperanza de que os sirva de algo.

            Estaba hace un par de meses en la isla de Mallorca, adonde fui a escribir mi próximo libro y a impregnarme de la magia vieja del mar.


Resultado de imagen de imagenes de mallorca
                        Atardecía.

            La multitud de turistas desfilaba frente a mí por la calle principal del pueblecito de pescadores que, en verano, se convierte en un centro vacacional. Desde la ya oscura calle transversal en que me hallaba podía observarlo todo de manera anónima, como desde otra dimensión.

            Vi gente que se apresuraba en caminar hacia la derecha y otros que se les cruzaban yendo hacia la izquierda. Coches, bicicletas y motos transitaban como podían entre las corrientes humanas. Vi parejas de jóvenes embebidos los unos en los otros y también ancianos que compartían sus lentitudes y, tal vez, sus recuerdos. Algunos niños corrían entretenidos en esos juegos que, para los mayores, son un enigma.

            Pensé que si la verdad estuviese en alguna parte y a la vista, todos irían hacia ella en la misma dirección. Por lo tanto, las marchas encontradas de las personas me decían que no era la verdad lo que buscaban; tal vez cada uno trataba de acercarse a su propia verdad, su anhelo o lo que fuere.

            Vi a las primeras estrellas marchar también en el cielo y un viejo velero, inmóvil y a la espera de nuevas singladuras en el astillero.

            Una rara sensación se apoderó de mí.

            Creo que pude hacer Filosofía sin recordar a Heráclito ni a Kant.

            Percibí, de alguna manera, la marcha constante de las cosas, de los seres, en una búsqueda que, aunque fuese probablemente inconsciente, no dejaba de ser válida. Dios mismo estaba en todos, en sus caminos, en sus esperanzas y en sus nostalgias. Hubiese sido un gran error perder la oportunidad de percibir a Dios y peor aún el haber dejado de ser Filósofo. Porque así pude darme cuenta de estas cosas que os cuento y de otras que me callo por no encontrar palabras para expresarlas.

            Sentí una gran relación con todos… Como diría Nervo, todos eran de alguna misteriosa manera mis hermanos…, Dios…, yo mismo…, la Vida…, el Tiempo…, el Espacio…
Imagen relacionada

            Yo era niño y corría, joven y paseaba embobado y ausente, viejo y arrastrando los pies por calles recorridas mil veces, hablaba alemán, inglés, francés, español, italiano, sueco. Yo estaba en el cielo con las estrellas y a la vez varado en forma de barco viejo, sobre el astillero.

            Sé que rocé, por pocos minutos una gran verdad, una certeza inconmovible, una paz y una inquietud.

            Y sé que fui Filósofo, más allá de los títulos, honores y libros.

            Sí… nada más que Filósofo… ¡Fue tan bello!

            Por eso os lo cuento.

            Y si muchos no entienden lo que arriba pongo, no deben preocuparse por ello. Yo tampoco lo entiendo. Simplemente os cuento una experiencia pequeña, entrañable, íntima, pero a la que intuyo como tremendamente importante. ¿Será parte de ese arte perdido de ser Filósofo en cualquier lugar y en cualquier momento?

            Francamente creo que sí.

            Inténtalo alguna vez. No te arrepentirás de ello.



Prof. Jorge Angel Livraga

Armonía entre cuerpo y alma

 

El principio fundamentel de la filosofía pitagórica es que todas las cosas son números, o están formadas por números. No debemos caer aquí en la lectura literal de este aserto, como lo han considerado algunos historiadores de la Filosofía. La interpretación aceptable es que las cosas han sido formadas según modelos numéricos (todo ha sido dispuesto según número, peso y medida) De ahí la gran importancia que atribuían a la teoría de los números, y en general a las relaciones cuantitativas de los seres. La Geometría, la Física, la Astronomía, la Música y en general todas las disciplinas científicas presentan una dependencia real de las propiedades aritméticas.

La armonía es la resultante de poner límite a lo ilimitado, de unificar la multiplicidad. La Música constituía la expresión más adecuada de esta simbología de los números. Pitágoras creyó volver a encontrar el "canon musical" en la armonía de las esferas celestes. Los siete astros celestes (entonces conocidos), Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Jupiter y Saturno, debían corresponder a los siete sonidos de la octava, y sus distancias o intervalos debían estar en la misma relación.

Para Pitágoras todo era Orden y armonía. La inteligencia no es sino la armonía del sujeto con el objeto. El mundo entero existe gracias a la armonía, no es sino una armonía, y Dios mismo no es sino la Armonía primera, de lo par y de lo impar, de la unidad y la pluralidad, el Acuerdo en la unidad de las disonancias, diferencias y contrarios.

Los pitagóricos definían al hombre como la armonía de un alma y de un cuerpo. Esta armonía constituía toda la realidad de ambos, puesto que, según decían, ni lo finito ni lo infinito tienen existencia por sí, si existen es en la relación mediante la cual se penetran y se sostienen.

Pitágoras ofrece una fórmula para el discípulo: el "entusiasmo" ("Dios en nosotros"). Ante esa posibilidad de vivir al Dios interior que llevamos, se trasciende el cuerpo, puesto que la conciencia se sitúa en el plano más alto. Desde este "entusiasmo" concebían los pitagóricos el justo valor que se debe otorgar al cuerpo y al alma. Porque si Dios está en nosotros, aunque momentáneamente encerrado en un cuerpo, ese cuerpo tiene un gran valor, porque contiene a Dios, pero el alma tiene un valor mayor aún, porque es ese mismo Dios vibrando. Así pues, la atención se repartían tanto para el cuerpo como para el espíritu. El fin de la filosofía era armonizar el cuerpo y el espíritu, de tal forma que el primero no fuese una traba para captar la esencia del Yo superior humano.

 El Mundo era para los pitagóricos un ser vivo que respiraba. Aspiraba del seno de lo infinito el vacío, el aire necesario para su vida.



Fragmentos de un artículo de Francisco Martin de CUADERNOS DE CULTURA

lunes, 10 de octubre de 2016

La Esencia de nuestro Ser



"La esencia de nuestro ser, el misterio que en nosotros mismos se llama "Yo" -!ah¡ ¿qué palabras poseemos para cosas semejantes?- es un hálito de los Cielos, el más elevado de los Seres, que en el hombre se revela. Este cuerpo, estas facultades, esta nuestra vida, ¿no es esto todo a manera de una vestidura para el Innominado?"


El "hálito de los Cielos", o más bien el soplo de Vida llamado en la Biblia Nephesh, se halla en cada animal, en cada molécula animada y en cada átomo  mineral. Pero ninguno de éstos tiene, como el hombre, conciencia de la naturaleza de la de aquel "Ser Elevadísimo", como ninguno posee esa divina armonía en sus formas que el hombre tiene. Es como dice Novalis, y nadie lo ha expresado después mejor, según lo ha repetido Carlyle"Sólo existe un templo en el Universo, y es el Cuerpo del Hombre. Nada es más santo que aquella forma elevada…. Tocamos el Cielo cuando ponemos nuestras manos sobre un cuerpo humano. Esto suena a modo de mera figura de retórica; pero no es así. Si en ello se piensa bien, se verá que es un hecho científico; la expresión….de la verdad precisa de la cosa. Somos el milagro de los milagros, el Gran Misterio inescrutable…"




Fragmentos de DOCTRINA SECRETA - H.P. BLAVATSKY

sábado, 8 de octubre de 2016

Dios...esa evidencia



Cuando digo que creo en Dios, digo que creo en la causa de todo lo manifestado. Cada cual puede llamar a Dios como quiera, pero es indudable que cuando se hace una casa, primero se hace un plano, y ese plano lo pensó alguien. Yo le llamo Dios a Aquel que pensó el Universo, Aquel que nos pensó a nosotros, que está dentro y fuera de nosotros.

Cuando yo digo que creo en Dios estoy hablando de manera incorrecta, porque en verdad no es que crea en Dios como una fe, para mí Dios es la primera evidencia y me expreso dificultosamente al decir que creo en Dios.

Mi concepción de Dios -estamos siempre en la lucha de las palabras- no es personal, porque si fuera así, sería un Dios externo a mí. Se parece más bien al concepto filosófico-panteísta, de ver y sentir a Dios en todas las cosas…  del Dios-Todo.





Fragmentos de la Conferncia: PSICOLOGIA Y ALQUIMIA ESPIRITUAL
Prof. Jorge A. Livraga – Nov. 83